Desde Fuensaldaña, junto al cementerio, sale un camino que sube al páramo y llega hasta Cigales.
Cruza campos de vides, rojizas en esta época del año y casi sin hojas. Es un camino fácil que va mostrando al fondo el valle del Pisuerga y el páramo de Cabezón. El paisaje, en esta ocasión, se ha visto favorecido por las nubes, que ponen contrapunto a las lineas de horizonte y a la caida de la tarde, con los colores que deja el Sol antes de esconderse definitivamente.
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